El planeamiento de la JM: La constitución de la Comisión de Trabajo

El 12 de enero de 1982, la Junta Militar reunida en el edificio Libertador (sede del EMGE), trató la planificación militar del caso Malvinas como acción alternativa, en caso de fracasar la solución negociada con Gran Bretaña (GB) y teniendo siempre el propósito de lograr el objetivo político a través de un acuerdo (según expresado en el Informe de los ex –Comandantes en Jefe).

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Los integrantes de la Junta Militar o COMIL, de izq a der, Galtieri, Lami Dozo y Anaya, entrando al edificio Libertador.

En tal oportunidad y por resolución no incorporada al Acta de la Junta Militar (JM), se designó una Comisión de Trabajo (CT) para “analizar la previsión del empleo del Poder Militar para el caso Malvinas, con un enfoque político militar que especificara los posibles modos de acción”, designándose a los señores Grl Div Osvaldo Jorge García, Vicealmirante Juan José Lombardo y Brigadier Mayor Sigfrido Martín Plessl para integrar el organismo encargado de elaborar los documentos correspondientes.

Los integrantes de esta Comisión de Trabajo (CT) que recibieron la directiva de mantener el máximo secreto, realizaron la tarea prácticamente sin colaboradores y manuscribieron los documentos producidos. Los señores Jefes de Estados Mayores de las 3 FFAA y el Canciller Costa Mendez serían informados, oportunamente, por la JM. Según las declaraciones de los integrantes de la CT, la directiva no escrita que recibieron fue la de planificar la toma de las Islas Malvinas. Cabe acotar, que esta decisión resulta prácticamente inédita en los procesos de planeamiento, teniendo en cuenta que se estaba previendo simplemente la materialización de una hipótesis de guerra no desarrollada hasta ese momento, cuando lo normal y doctrinario hubiera sido asignar la tarea al Estado Mayor Conjunto (EMC), organismo específico para ella.

Debe destacarse que las restricciones en el manejo de la información fueron la causa principal por la cual la CT no pudo realizar la elaboración del planeamiento en forma correcta, omitiendo consultar a otros organismos del Estado respecto de la información que debió considerar esencial obtener. Dicha información existía en la Secretaría de Planeamiento ya que la hipótesis de conflicto y de guerra con GB se hallaban contempladas en el documento “Plan de Inteligencia Estratégica Nacional (Ámbito externo)” cuyos lineamientos principales fueron elaborados por la Secretaría de Planeamiento durante el año 1981 y en el cual se asignaba a este conflicto la prioridad Nº 2 (a continuación del conflicto austral) y se lo calificaba como “Conflicto Grave” e “Hipótesis de Guerra en el corto plazo”.

Cabe acotar que el requisito impuesto de mantener el secreto no eximió a la CT de la responsabilidad de elaborar correctamente el planeamiento, dado que de poco valdría mantener una intención oculta si no se planificaba debidamente la acción que permitiría el logro de los objetivos propuestos.

Otra circunstancia que influyó notablemente en el proceso de planeamiento, está dada por los plazos que la JM fue imponiendo a su ejecución. Las previsiones originales presuponían un empleo eventual no antes del 9 de julio de 1982, produciéndose luego un adelanto para no antes del 15 de mayo, con el presupuesto de un aviso previo no inferior a 15 días. Finalmente, el 26 de marzo de 1982 se resolvió ejecutar la operación el día 1º de abril, alternativamente el 2 o 3 de dicho mes.

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Para orientar el desempeño de sus tareas, el Brigadier Mayor Plessl y el Vicealmirante Lombardo fueron instruidos, en los días sucesivos, por sus correspondientes Comandantes en Jefe; no sucedió lo mismo con el Gr García, quién no recibió ninguna directiva.

Con referencia al criterio del secreto de la operación, es necesario destacar que el Comandante en Jefe de la Armada (Alte Anaya), a mediados de diciembre de 1981, viajó a Puerto Belgrano para poner en funciones al nuevo jefe de Operaciones Navales (Vicealmirante Lombardo). En esa oportunidad le ordenó, en reunión privada, que estudiara la posibilidad de la toma de las Islas Malvinas, indicándole que solo participara la información a sus almirantes subordinados (Comandante de la Flota de Mar, Aviación Naval, Infantería de Marina y Jefe de Estado Mayor). El Comandante en Jefe de la Armada ratificó por escrito esta orden como hemos visto en el artículo anterior. Esta intención está revelando, por otra parte, una inquietud operativa por parte del Alte Anaya, previo a lo que resolvería la JM el 12 de enero de 1982.

Finalmente, no se justifica la necesidad del mantenimiento del secreto, tan enfáticamente ordenado y observado por la JM a la CT, para realizar simplemente un planeamiento preventivo como se adujo en distintos interrogatorios a los ex Comandantes.

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Primera hoja del Acta de la reunión de la Junta Militar del 23 de marzo

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